Toda nuestra acción educativa descansa sobre una concepción cristiana del individuo, la familia y la sociedad.
Creemos que el hombre es persona, y como tal, un ser singular, racional y libre, llamado a perfeccionarse en la sociedad y abierto a la trascendencia.
Aspiramos a la formación de criterios sólidos y propios en los alumnos, fruto de la responsable orientación del educando en el desarrollo de los aspectos positivos de su personalidad.
Consideramos al hombre un ser social por naturaleza, por ello procuramos que el alumno asuma su responsabilidad y procure un mundo más humano y más justo.
Reconocemos a los padres como los primeros y principales educadores de sus hijos. Su misión es indelegable por lo que el colegio cumple un papel solamente subsidiario.
Compartimos la definición de matrimonio como la unión de varón y mujer comprometidos en un camino de amor y crecimiento mutuo, base de la familia y la sociedad.
Promovemos la defensa de la vida humana desde su inicio hasta la muerte natural.
Nuestro colegio es una comunidad viva de educadores y educandos en los que valoramos los formativo sobre lo informativo en un clima de amable convivencia.
Adoptamos para nuestros alumnos una educación personalizada en la que cada uno es considerado y asistido según sus características propias.